MARCA PERSONAL: ELEGIR O SER ELEGIDO

Cuando hablamos de marca personal, muchos piensan en estrategias de visibilidad o autopromoción o en algo que solo tiene sentido cuando el propósito es comercial. Sin embargo, la verdadera marca personal no comercial, no requiere “venderse”, sino mostrarse con coherencia y autenticidad desde quién se es, tanto dentro como fuera del espacio laboral.

El concepto de marca personal, surgió en 1999 por el autor Tom Peters como la imagen que proyectas al mundo a través de estrategias y acciones orientadas a gestionar tu reputación y percepción pública. Más adelante Andrés Pérez Ortega aporta que el fin último de un proceso de marca personal es que la persona se convierta en la opción preferente.

En un mundo laboral cada vez más competitivo, tanto para entrar como para mantenerse, la diferencia no sólo está en el conocimiento técnico (razón fundamental por la que en principio te contratan), sino también en la coherencia entre tu identidad pública e identidad privada.

Gestionar tu marca personal es comprender que esa coherencia entre lo que se dice, se piensa y se hace, genera en los demás una percepción que puede o no forjar confianza y credibilidad, dos de los activos más valorados por las organizaciones y que en definitiva determinarán tu permanencia y crecimiento en ellas.

Construir una marca personal implica un proceso de autogestión consciente: 

  • Desde la selección de las empresas a las que te postulas, considerando cómo sus valores se relacionan con los tuyos y con tu propósito profesional y personal. 
  • En la elaboración de tu currículo, cuidando tanto lo visual como el contenido, recuerda que es la primera conversación silenciosa con la empresa.
  • Cómo te preparas para una entrevista, tus respuestas, puntualidad, vestimenta, el cómo escuchas, te comunicas e incluso que preguntas.
  • Y una vez dentro de la organización, cómo mantienes esa coherencia a través de tu comportamiento diario, tu actitud frente a los retos, acuerdos, interacciones y en este sentido la manera en que aportas valor.
Una marca personal sólida como reza el dicho popular “el hábito no hace al monje”, no se cimienta desde el mercadeo, sino desde la reflexión sobre el propósito y accionar personal. Significa tener claridad sobre quién eres, qué te mueve, cómo deseas contribuir y como tus comportamientos se alinean con ellos. Es reconocerte como alguien capaz de generar valor y actuar en consecuencia, logrando confianza en cada interacción profesional y personal. En definitiva, la marca personal, en su sentido más humano, es una conversación permanente, coherente y auténtica entre el ser y el hacer; entre el propósito que tehabita y el impacto que dejas en los demás.

Si la marca personal es el posicionamiento que logramos tener ante el otro y gestionarla tiene entre otros fines ser la opción valorada, entonces ser elegido por una empresa es satisfactorio y poder elegir tú dónde y con quién construir tu camino profesional es la meta.

Escrito por Leira Prat Prince

Publicado por Mayerlin Lanfranco

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