La Bolsa de Valores de Caracas: señales de un país que despierta


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El pasado jueves 7 de mayo de 2026, la Universidad Monteávila tuvo el privilegio de recibir al

Dr. José Grasso Vecchio, presidente de la Bolsa de Valores de Caracas. Con más de cuatro décadas en el sector financiero venezolano, Grasso Vecchio llegó no a darnos una clase magistral de economía, sino algo más valioso aún: una lectura honesta, documentada y esperanzadora de lo que está ocurriendo en Venezuela.

En ese sentido, para quienes enseñamos economía y finanzas, y especialmente para quienes creemos que la universidad tiene la obligación de conectar el aula con la realidad del país, la conferencia fue un recordatorio oportuno de que los números, cuando se leen bien, cuentan historias que pocas veces aparecen en los titulares.

El mercado como termómetro del país

El Dr. Grasso Vecchio abrió su intervención con una comparación que impacta por su sencillez. En 2024, la Bolsa de Valores de Caracas negoció el equivalente a 110 millones de dólares. En 2025, esa cifra saltó a cerca de 690 millones. Y en el primer trimestre de 2026, el mercado llegó a registrar 3.000 operaciones en una sola sesión, un volumen que la bolsa no veía desde hace más de treinta años.

Ahora bien, ¿Significa esto que todos los problemas estructurales de Venezuela están resueltos? En absoluto. El propio Grasso Vecchio fue el primero en decirlo: "Mi bolsillo sigue igual, no falta quien me lo diga". Pero él no pretendía vender ilusiones; él ofrecía una lectura técnica de señales que, para quien sabe leerlas, indican un cambio de dirección: Los inversores internacionales están llegando. Se están revisando las leyes de hidrocarburos y minas. Venezuela ha vuelto al Fondo Monetario Internacional, lo que abre acceso a cerca de 4.700 millones de dólares en derechos especiales que son del país. El Banco Central ha comenzado a publicar cifras con mayor regularidad y ha sostenido el tipo de cambio de intervención durante meses consecutivos. La producción petrolera se acerca al millón trescientos mil barriles diarios. Cada uno de estos hechos, por separado, podría parecer marginal; juntos, configuran un patrón que no podemos ignorar.

Una bolsa para todos, no solo para los grandes

En ese mismo orden de ideas, uno de los aspectos que más me llamó la atención, y queconsidero fundamental transmitir a nuestros estudiantes, fue la claridad con que Grasso Vecchio desmontó el mito de que la bolsa de valores es un espacio exclusivo para grandes capitales o corporaciones transnacionales. Señaló que el mercado venezolano cuenta actualmente con 40 empresas en renta variable, 34 casas de bolsa habilitadas en todo el país, y mecanismos de renta fija que permiten invertir desde montos muy pequeños, incluso en dólares. Se pueden comprar acciones con lo que uno tenga; no existe un monto mínimo prohibitivo.

Cabe destacar, que esto importa enormemente en el contexto de una Venezuela donde la inflación ha erosionado los ahorros en bolívares y donde la banca ofrece tasas de depósito que prácticamente no remunera. Por tanto la bolsa, bien entendida y bien utilizada, representa una alternativa real de protección del capital. No es una apuesta, es finanzas. Es educación.

El reto de enseñar economía en Venezuela hoy

En base a todo lo anterior, como profesor de economía y finanzas, me quedo con una reflexión

que trasciende los datos. Grasso Vecchio no llegó a la bolsa como un gestor de rutina; llegó,

según sus propias palabras, "con gran ilusión" y con la convicción de que esta institución, fundada en 1947 y próxima a cumplir 80 años, puede jugar un papel estratégico en la recuperación del país. Lo ha demostrado con hechos: las subastas de espectro radioeléctrico 4G y 5G, gestionadas a través de la bolsa, movilizaron 338 millones de dólares en 2025 con total transparencia y credibilidad internacional.

Esa combinación de rigor técnico y visión de largo plazo es exactamente lo que debemos cultivar en nuestras aulas. En la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Monteávila formamos a quienes tomarán decisiones financieras en las empresas, instituciones y emprendimientos en la Venezuela que viene. Nuestra responsabilidad es enseñarles no solo cómo funciona el sistema financiero en los libros, sino cómo opera y cómo puede transformarse en el país que habitamos.

En resumen, la conferencia del Dr. Grasso Vecchio nos recordó que el optimismo bien fundamentado no es ingenuidad. Es, en palabras que comparto plenamente, una responsabilidad. Venezuela tiene capacidades, instituciones y talento humano. La bolsa de valores, después de décadas difíciles, está nuevamente en movimiento. Nos corresponde a nosotros, profesores, estudiantes y profesionales, estar preparados para leer esas señales y actuar en consecuencia.

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El autor

 es profesor de Economía y Finanzas en la Universidad Monteávila

Escrito por Eduard A. Vargas V.

Publicado por Yulieth Boutros y Eliana Acevedo.

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