LA ACCIÓN DIRECTIVA: DIRIGIR ES SERVIR
Tuvimos el lujo de recibir al Dr. Pablo Améz del IDADE en nuestra casa de estudios. En una charla cercana y profunda, nos invitó a estudiantes y profesores a reflexionar sobre el propósito real de la acción directiva, recordándonos que el liderazgo es, ante todo, una responsabilidad humana, que resumo a continuación.
La charla inició con la pregunta sobre qué se entiende por acción directiva y enlazando el estudiar hacia la visión de la misma, diciendo “la etapa universitaria no es simplemente un período de acumulación de datos o la obtención de un título; es una de las mejores épocas de la vida. Pero no se equivoquen: no lo es por la falta de responsabilidades, sino porque es el gimnasio donde todo el esfuerzo se invierte en estructurar el cerebro y fortalecer el carácter. Para un estudiante de administración, entender esto es vital: su carrera no se trata de dominar finanzas o procesos, sino de perfeccionar actos humanos.”
La pregunta que dejó en la reflexión fue: ¿se están preparando para ser simples productores de resultados o para gobernar organizaciones de personas? La universidad es el momento crítico para transitar del crecimiento intelectual a la verdadera capacidad de servicio.
Diferenció el rol técnico como "productor" y el directivo como "decisor". Mientras el técnico se enfoca en problemas estructurados, definidos y se resuelven con conocimiento especializado, el directivo principalmente se enfoca en problemas no estructurados donde no hay una única solución universal, por tanto, decidir es el epicentro de la acción directiva.
Expresó que para alcanzar las metas el directivo no será mejor líder por leer más libros de management, sino por su capacidad de deliberar sobre lo que puede ser de una manera o de otra; “se aprende a decidir decidiendo, igual que se aprende a nadar nadando”, cada decisión reconfigura al directivo y lo prepara para las siguientes decisiones; por tanto, la ética no es un añadido; es la ciencia de cómo sus decisiones los mejoran o los empeoran.
Planteó que valuar una gestión solo por el resultado económico es un error de principiante. La acción directiva tiene tres dimensiones la eficacia relativa al logro de resultados económicos inmediatos, la consistencia o generación de confianza en la relación y la eficiencia que se obtiene del aprendizaje y mejora del decisor.
Reforzó que deben aprender a gobernar la "pasión del temor" y la "audacia" mediante la prudencia. Si el equipo directivo se fractura y pierde la cabeza ante la presión, la organización colapsa. Una empresa es, ante todo, una organización de personas para personas. El éxito directivo no se ve en la cuenta de resultados, sino en cuánto han crecido las personas bajo su mando.
Finalizó invitando a aprovechar la universidad para estructurar el cerebro y fortalecer el carácter. “No nos sirve que lleguen al mundo profesional personas que solo piensan en sí mismas”. Sean felices poniendo sus talentos al servicio de los demás; porque, al final del camino, dirigir es servir.
Escrita por Leira Prat
Publicada por Yulieth Boutros
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